miércoles, 19 de abril de 2017

09 - Otras montañas - Otros continentes ------------- (Año 1.980)..... Pamir. (República de Tadjikistan). -- Pico Comunismo - Tercera parte… y Cumbre!!.



                              Pico Comunismo (Ismail Samani) visto desde el Campamento 3.



En esta fase final hacia el Pico Comunismo, la Organización propone juntar a varios expedicionarios para que realicemos la ascensión como un solo grupo.
Definitivamente quedamos de la siguiente manera:
Hay cinco alemanes: Klaus, Hans, Robert, Rainer y Jim (que por algún problema se ha quedado descolgado de su grupo y se anima a subir con nosotros hasta donde buenamente pueda llegar).
Dos italianos: la pareja Cesare y Cristina.
Y nosotros dos españoles: Elías y Javier.
Tenemos la última reunión con el entrenador y el director del Campamento, dándonos las últimas y muy interesantes informaciones y recomendaciones acerca de la ruta a partir del segundo campamento que no tenemos reconocido.

- Nos advierten de que la travesía del “Plató” resulta sumamente dura y exigente. Aunque apenas se supera desnivel, puede ser algo parecido a “vagar” por el desierto. Por ello nos aconsejan levantarnos pronto y comenzar la travesía a media noche. Si el día está despejado, el sol y el calor nos pueden perjudicar más de lo que nos imaginamos
- Nos advierten acerca de las grietas que hay a partir del 3er campamento subiendo por las laderas de nieve y hielo hasta la cumbre del pico Dushambé en cuyas inmediaciones se instala el quinto y último campamento.
- Si por lo que fuera tenemos que andar entre nieblas… Mucha atención a no extraviarse.
- La pendiente de hielo hasta alcanzar la arista cimera del Pico Comunismo es muy pronunciada.
- Pero quizá, en lo que más quieren llamar nuestra atención es en la travesía sobre esa misma arista a partir del collado superior. Con pendiente asumible, es un pasillo estrecho de nieve con caída vertical hacia ambos lados. Hay que ir encordados por ella, y si ocurre algún percance (resbalón o descuido), el compañero se deberá dejar caer inmediatamente hacia el lado opuesto para hacer de contrapeso.

Como responsables de que todo termine bien, el director del campamento, el  “trainer” y el doctor, están muy involucrados con todos los expedicionarios.

Precisamente volvemos a tener un último control médico para revisar nuestro estado de salud. Parece que todos estamos bien. Hemos realizado una buena aclimatación hasta los 6.000 metros y tenemos posibilidad de poder superar esos niveles con muchas garantías.

Por otra parte, tanto el director del Campamento como el doctor  nos confirman que Elías y yo somos los primeros españoles que hasta la fecha hemos llegado a este campamento de Fortambeck. Por lo tanto, también tenemos la oportunidad de ser los primeros españoles en el registro de ascensionistas al Pico Comunismo. Sería una gran satisfacción para ellos y para la Organización que consiguiéramos la preciada cumbre.

A ver, a ver… Qué más quisiéramos nosotros!.



Reunión con el director del Campamento y con el “trainer” Grégory.

En la imagen: Hans (alemán), el director del Campamento, nuestro “trainer” Grégory, Rainer (alemán) y Jim (alemán). Éste último se ha quedado descolgado de su grupo original y se une a nosotros hasta donde pueda llegar. Se volverá a partir del segundo campamento (Plató).



En esta otra imagen y de cara: Robert (alemán), Klaus (alemán), Elías (español), Cesare y Cristina (italianos)

Bueno. También estoy yo en el grupo aunque no aparezca en las imágenes.


Nuestro “trainer” Grégory y el director del Campamento. Ambos, veteranos y expertos alpinistas.



Día 24 Julio. Hemos madrugado y varios miembros de la organización así como algunos expedicionarios salen a despedirse dándonos ánimos y deseándonos la mejor suerte.


Por tercera vez volvemos sobre la ruta sobradamente conocida hasta el campo 1. Hoy más ligeros de peso y más habituados, conociendo muy bien todo el itinerario.


Elías, Jim y Klaus sobre la pendiente de pedrera.


Varios de los expedicionarios con el glaciar de Fortambeck ya bastante por debajo.


Escalando sobre la pared rocosa que ofrece buenos agarres y buenos apoyos. Una corta travesía muy aérea pero también muy segura.


Paredes de roca y hielos por debajo del “Plató”.

Completamos la primera jornada llegando al Campo 1 (alt. 4.950 mts).
Nuestra tienda está casi por los suelos al haber cedido los tirantes a causa de la deformada placa de hielo de la base.


Mirando hacia el Pico Korzhenevskaya (alt. 7.105 mts).



Día 25 Julio. Segunda jornada. Hoy hasta el Campo 2 en el “Plató”.
En la imagen, Elías y por detrás Jim que se sirven de las cuerdas fijas.


Ya casi a la altura del “Plató” con el Pico Comunismo al fondo.


Repetida imagen hacia el Pico Moskwa, Pico “30 Años Potencia Soviética” y Pico Oshanin.


Nuestro amigo Klaus.


Campo 2 (alt. 5.780 mts) bajo las laderas del Pico Leningrado.

Día 26 Julio. Nos hemos levantado muy pronto, a las 3,30’. A las 4 y media ya estamos en marcha con las luces de nuestras frontales.
Jim no sale con nosotros debido a los problemas que arrastra y no quiere ser un impedimento para nosotros. Nos desea buena suerte.

La temperatura es bajísima. Tanto es así que en una de las paradas el amigo Klaus despliega su saco de dormir y se mete dentro. Lo está pasando muy mal a causa del frío.
Cuando empieza a amanecer ya hemos dejado atrás buena parte de la meseta. O eso nos parece. Porque si miramos hacia adelante... Aún queda mucho por recorrer.


El sol refleja sobre la superficie de nieve y tal como nos habían advertido en el Campamento Base, resulta muy duro caminar sobre el “Plató”. El sol, el peso de las mochilas, la altitud en la que nos movemos… Todo nos afecta y nos vemos obligados a realizar numerosas y largas paradas de descanso.

Esto es muy duro. Paramos numerosas veces. Tenemos todo el día pero queremos dejar atrás este sufrimiento. 

“Habré pasado por muchos momentos difíciles en mis actividades sobre montaña, pero llego a pensar que la travesía del “Plató” puede que sea lo más duro que haya llegado a soportar”.

Últimos esfuerzos, un poco más de ánimo, que ya queda poco...,  Una última subida no muy pronunciada pero que hay que tener gran voluntad para no derrumbarse. Y por fin, damos los definitivos pasos para situarnos en el emplazamiento del campo 3. Qué duro ha sido llegar hasta aquí.

Hemos empleado 5 largas horas en la travesía del “Plató”. Pero qué horas!.
La dureza queda reflejada en las sensaciones de todos los expedicionarios. No es caso único. Afecta absolutamente a todos. Unos lo han pasado mucho peor que otros.

Van llegando al campamento grupos de austríacos y alemanes que descienden del Campo 5 después de haber hecho cumbre.
También llegan más expedicionarios que suben por la ruta alternativa de Borovkin desde el glaciar Walter. Ruta más corta y acertada evitando la travesía del “Plató”.



Llegando al Campo 3.
En primer plano, Hans.


Campamento 3  (alt. 6.100 mts).
Muy concurrido. Numerosas tiendas.
Al fondo de la imagen Pico Korzhenevskaya (alt. 7.105 mts).


Una vista hacia atrás. Pico Leningrado, Pico Moskwa. Meseta de nieve…
Mirándolo así no parece ni tan largo ni tan duro… Pero esta travesía se las trae.


Pico Kirov (alt. 6.372 mts) en las inmediaciones del Campamento.


A la derecha, ruta de subida por el lomo hacia el Pico Dushambé.
A la izquierda, Pico Comunismo.
Primero se sube Dushambé donde se instala el Campo 5. Luego una ligera travesía hasta la base del Comunismo, se sube la pala de nieve/hielo hasta la arista cimera y se continúa por la arista hasta la cima.

Todavía nos separan 1.400 metros de desnivel para los que necesitaremos 3 días más.


Composición panorámica:
Pico Iswestija (alt. 6.840 mts) – Pico Comunismo (alt. 7.495 mts) – Pico Dushambé (alt. 6.950 mts)


Día 27 Julio. Abandonamos el campo 3 cuando el sol ya está calentando.
La subida hasta el Pico Dushambé la haremos en dos jornadas con un campamento intermedio.
No presenta dificultades técnicas y no es necesario subir encordados. Bastará con seguir el trazado de las huellas pero prestando mucha atención a las numerosas grietas que hay en la ruta de subida.


El campo 3 va quedando lejos.
Pico Korzhenevskaya a la derecha de la imagen.

El grupo de expedicionarios se estira sobre la larga línea de huellas. Cada uno sigue su propio ritmo ganando metros muy lentamente. Se avanza un paso y luego varios segundos sin movimiento. Es la maniobra que se repite por inercia y sin pensarlo, escuchando el crujir de la nieve bajo las púas de los crampones, y el jadeo de la respiración profunda.


El compañero italiano Cesare.


Una de las numerosas paradas.
No hay ninguna prisa. Intentamos controlar las energías. La labor de hoy no será otra que superar un desnivel de 450 metros hasta el campo 4, algunos tramos con pendientes bastante fuertes.


Enfocando hacia el Pico Comunismo, la pala de nieve y la arista cimera.

Conforme se va ganando altura el espectáculo de montañas y glaciares es extraordinario.
La larga llanura del plató que cruzamos ayer lo vemos ahora en toda su dimensión. Es espectacular!
Y la cumbre del pico Comunismo con la gran pared de roca y el muro de nieve por el que deberemos subir dentro de dos días … Impresionante!.


Composición panorámica.
De izquierda a derecha tenemos; Pico Kuibyshev – Pico Leningrado – Pico Abalakov – Pico Moskwa – Pico “30 años Potencia Soviética” – Pico Oshomin – Glaciar de Turamys – Pico Kirov.
Y el gran “Plató”, Meseta de nieve que ayer atravesamos y nos hizo sufrir durante su largo recorrido.


Campamento 4  (alt. 6.550 mts).
Aprovechando un buen espacio más o menos llano donde se pueden fijar numerosas tiendas.

Tenemos que fundir nieve para hidratarnos y también preparamos algo de comer. Labores ciertamente complicadas ya que nuestra “fabulosa” cocina de gasolina nos da los ya mencionados problemas de combustión. Resulta desesperante.



Momentos muy relajados admirando el espectáculo de montañas de las cordilleras de Pamir y Karakorum.

La pareja de italianos Cristina y Cesare no tienen los mismos problemas que nosotros con su quemador que perfectamente funde nieve que vemos apoyado sobre la losa de piedra.



Día 28 Julio.
Uno de los jóvenes alemanes, Robert, no ha pasado buena noche al parecer por problemas de altura y quizá también por frío. Decide descender desde este Campo 4. Su amigo Rainer, continúa junto a nosotros hasta el campo 5.

La subida hasta el Pico Dushambé tampoco va a tener hoy problemas técnicos. La altitud y algunos tramos de fuerte inclinación serán los condicionantes que tengamos que afrontar. Resulta una jornada un tanto monótona.

Se continúa por el lomo ascendente de nieve y algo de roca lateral que apenas si tenemos necesidad de rozarla. El último tramo sí que se endurece un poco más. 


Hans con movimiento muy lento controlando el esfuerzo. Por detrás viene Elías en idénticas condiciones.


Quedo retratado momentos antes de alcanzar la cumbre del Pico Dushambé (alt. 6.950 mts).
Es una loma de nieve sobre la que necesariamente hay que pasar para descender unos metros donde se instala el campo 5.


Panorámica hacia infinidad de cumbres de las cordilleras de Pamir y Karakorum.


El muro de nieve por el que en la próxima jornada hay que subir hasta el collado superior desde donde se sigue por la arista cimera hasta la cumbre del Pico Comunismo.
Abajo la ubicación del Campo 5 con espacio para las tiendas aunque mínimamente protegido. No hay otras mejores zonas. 


Elías llegando al Campo 5 (alt.6.900 mts).

Con la tienda ya instalada necesitamos fundir nieve y preparar comida.

Notamos que el organismo está tirando de las reservas. Hay que comer y es muy poco lo que estamos comiendo. Hay que beber y apenas bebemos líquido. La recomendación es ingerir entre uno y dos litros de líquido pero con los problemas que estamos teniendo con nuestro quemador no hay manera de fundir la nieve necearia para conseguir unos sorbos de líquido. Estas carencias podrían pasarnos factura...



Día 29 Julio.
Foto defectuosa con esos reflejos que aparecen.
Pero más que nada es testimonial de cuando estamos dejando el Campo 5.
En la imagen se aprecia la ubicación del Campamento junto a la cima del Pico Dushambé.

A continuación relato primero mi testimonio de la jornada con la lograda ascensión a la cumbre

Después seguirá la experiencia que nos cuenta Elías.

“Cumbre del pico Comunismo (7.495 mts.)”

“He pasado la noche sin apenas dormir. Mucho frío pese a meterme en el saco con toda la ropa,.incluso con los botines de la bota doble. Tengo ganas de que amanezca y comenzar a mover hacia arriba. Cuesta mucho esfuerzo ejecutar cualquier movimiento. Afuera de la tienda se ve un cielo precioso, completamente despejado. Pronto dará el sol y mejorará la temperatura.” 

“El campamento está bastante tranquilo. No sólo somos nosotros a los que cuesta moverse. No se oyen ni conversaciones. Parece que cuesta hasta el hablar. No hay mucho que decir. Cada uno está sumido en lo suyo. Yo estoy impaciente por salir, pero prefiero que alguien más se anime y no ser yo quien salga primero. Elías también espera a ver cómo evoluciona el resto del grupo. Me impaciento. Parece que nadie arranca .No cabe duda de que hay nervios e incertidumbre.” 

“Muy lentamente se va animando el personal siguiendo las huellas que se mantienen de días anteriores dejadas por otros expedicionarios.” 


En esta otra imagen vemos el Pico Dushambé y cómo la ruta nos hace descender unos 100 metros hasta el collado de abajo para luego ascender a la posición desde la que está tomada la imagen.

Los expedicionarios un tanto desperdigados. Cada uno intenta progresar según le permite su situación personal.

“Caminamos sobre la arista de nieve que conduce a la parte más baja del collado y que resulta bonita y entretenida. No presenta dificultad y ni siquiera nos encordamos. En total se desciende como unos 100 mts. de desnivel. Luego flanqueamos hacia la izquierda hasta colocarnos en la perpendicular de la fuerte pendiente de nieve y hielo de 40º de inclinación.”


Luego a continuación se traza una diagonal salvando la roca y comienza la subida de la pala de nieve y hielo con proximidad al mismo borde de la roca.

A partir de aquí ya no hice más fotografías hasta las testimoniales de la cumbre. Se nos echó la niebla y no había buenos planos. También es cierto que costaba mucho preparar la cámara y accionar con las manos enguantadas.
           
“La huella sobre la nieve es profunda y bien marcada por quienes han pasado con anterioridad. Debo de hacer numerosas paradas para recuperar, respirar profundo y estabilizar en lo posible el ritmo de pulsaciones. Los demás hacen lo mismo. Todos nos sentimos más o menos igual. Me acerco hasta la posición de uno que va por delante de mí e intento comunicarme para darnos ánimos. Observo a las numerosas personas que también se mueven parte abajo. Avanzan muy lentos o están parados. Más bien esto último. Tomo algo de alimento.”    

“Las cumbres cercanas retienen algo de nube que poco a poco va engrosando. No tiene pinta de que la nubosidad vaya a ser pasajera. La nube toma cuerpo y sigue extendiéndose llegando hasta nosotros terminando por invadirnos por completo. La visibilidad resulta escasa. El frío también se acrecienta. La fría ventisca obliga a que nos protejamos al máximo. Pero he conseguido alcanzar el collado superior (7.370mts) desde donde hacia la derecha continúa la arista final hasta la cumbre.”

“En el collado nos juntamos Cesare, Rainer y yo que hemos ascendido por libre, sin encordar. Descansamos unos minutos y reflexionamos. Las condiciones para seguir no son nada favorables. La arista es larga y delicada. De su filo descuelgan fuertes pendientes tanto a su izquierda (no vemos a causa de la nubosidad) como a su derecha, que tampoco vemos, pero sabemos que es la característica pared de roca que se ve desde lejos. La escasa visibilidad aumenta el riesgo.”          

“Únicamente nos separan escasos 130 metros de desnivel hasta la cumbre. Sería una decepción abandonar cuando lo tenemos prácticamente conseguido. No es posible echar por tierra todos los esfuerzos empleados hasta ahora.”

“Me anima Cesare: - Que, Javier. Seguimos?.”

“Yo tengo dudas. Si no es por los ánimos de Cesare ya estaba dispuesto a darme la vuelta.”

“Cesare agradece mi respuesta: Venga. Vale. Nos encordamos y seguimos.”

“Los tres encordados avanzamos por la estrecha arista de nieve con máximo cuidado. Al menos no es difícil seguir las huellas. Nos cruzamos con algunos otros expedicionarios que regresan de la cumbre. Con el ánimo que llevamos, casi sin darnos cuenta nos presentamos en la cima. Ya no hay que seguir subiendo. Estamos en la cumbre del pico Comunismo a 7.495 mts.! Esto es fantástico!, emocionante!.”  

“Me siento enormemente satisfecho y con una gran alegría. Nos abrazamos Cesare, Rainer y yo dándonos mutuamente la enhorabuena. En estos momentos estamos solos los tres. Esperamos que llegue alguien más, Elías, Cristina, Hans… Pero no llega nadie. Permanecemos como 20 minutos en la cumbre saboreando este momento tan especial. Por la niebla que nos cubre no podemos ver absolutamente nada. Pero estamos contentos de haber llegado y de estar aquí. Sería fantástico si estuviera más despejado para contemplar la inmensidad de cumbres que se tendrían que ver desde aquí arriba. No tenemos esa suerte. No importa!. Sólo el hecho de haber conseguido llegar hasta la cumbre del pico Comunismo compensa todo. Vale la pena. No nos defrauda. Sacamos algunas fotos testimoniales. Por mi parte coloco junto a la placa de la cumbre los banderines de España y de Castilla que para eso los he traído en mi mochila. Estoy muy feliz!.”


En la cumbre del Pico Comunismo (alt. 7.495 mts). (Actualmente Ismail Samani).
Se abre algún seudo-claro como queriendo verse el cielo. Pero es totalmente engañoso, de escasos segundos.


Traigo conmigo los banderines de España y de Castilla y plasmo una testimonial junto a la placa de cumbre.


Junto con el italiano Cesare en la cumbre del Pico Comunismo.

“Ya nos vale con los largos minutos que permanecemos en la cumbre y nos damos por satisfechos. Será difícil que despeje. Hay que descender. No queda más remedio. Noto que Rainer se mueve inquieto de un lado para otro. Nos manifiesta que tiene problemas en las manos. No las siente. Son los síntomas de congelación. El muchacho no puede valerse por sí mismo. Deberemos ayudarle a descender con el riesgo que supone no sólo para él sino también para nosotros. Cesare se pone nervioso por la responsabilidad que esto conlleva. Deberemos de extremar aún más las precauciones en el delicado regreso por la arista, sin visibilidad entre la niebla. Un descuido y no sabríamos a dónde iríamos a parar por cualquiera de los dos costados de la cresta de nieve.”

“Rainer se encuentra tan mal que dice que nos vayamos, que le dejemos y que nos salvemos nosotros. (¿.?). Cesare, en su calidad de guía de Alta Montaña ya conoce algo sobre el estado de ánimo de quienes se encuentran mal en alta montaña. Me dice que hay que ayudarle, y para ello si es necesario hay que pegarle. Sí, pegarle para que reaccione y no se abandone. En los momentos que paramos, Cesare no deja de hablarle, incluso le grita y le bronquea. El muchacho llora, se lamenta, no quiere seguir. Su ánimo está bloqueado. Qué momentos tan duros!. “


Descendiendo por la arista de nieve.

“A partir del collado hacia abajo intentamos seguir las huellas pero la ventisca las ha cubierto prácticamente por completo y apenas vemos su continuidad. Con mucho esfuerzo y atención vamos descendiendo metros. Uno de nosotros va junto a Rainer, sujetándole pues también debe de tener los pies afectados por congelaciones, no los siente y malamente puede andar y tenerse en pié. Otro por detrás, asegurando con la cuerda y atento a cualquier movimiento extraño para si es necesario, clavar el piolet en la nieve y evitar un deslizamiento de todos por la pared abajo. Nos guiamos por la intuición aunque con riesgo de bajar más de la cuenta y pasar de largo la desviación que deberemos de tomar hacia el campamento. Si nos pasamos y seguimos descendiendo, complicaríamos la situación.”

“Afortunadamente vemos que por abajo alguien llega hacia nosotros. Nos servirá de mucha ayuda. Quien quiera que sea podrá guiarnos hacia el campamento. Cuando nos juntamos le manifestamos el estado en que traemos a Rainer. A su vez él nos comunica el percance que han tenido la cordada compuesta por la mujer de Cesare, Cristina, Elías y Hans. Nos dice que están bien, pero ya no estaremos tranquilos hasta verles.”

“Seguimos ahora con su apoyo y llegamos al campamento cuando ya está casi anocheciendo. Elías está en la tienda dentro de su saco. Me pone al corriente de lo que les ha sucedido, y que si se encuentran en el campamento sin más problemas es gracias a un verdadero golpe de fortuna. La situación ha sido muy delicada y hubiera podido tener fatales consecuencias. Ahora lo más importante es que estamos todos bien y por mi parte, en estos momentos valoro más la salud que el propio hecho de haber alcanzado la cumbre.”

Elías también tiene sus propias vivencias y así nos cuenta su nada despreciable testimonio.:

“El pico Comunismo al alcance de mis manos.”

“Nada más levantarme devuelvo algo de bilis, con lo que mi estómago se queda más tranquilo y descansado. Lo que comí la noche anterior me había hecho estragos. Toda la noche rondando en mi estómago y sin poder digerirlo. Poco después tomaría sin problemas un poco de té con azúcar, que me ofrecieron los amigos alemanes. Con ello mejoró la situación.”

“Salimos del campamento. Javi ya se había adelantado con los del grupo de Overland. La ruta va por la arista del collado entre el Dushambé y el Comunismo con pequeñas subidas y bajadas. Soportamos un viento muy frío y vemos cómo también aparecen nubes amenazantes que vienen muy rápidas. No nos gusta nada. Klaus se va quedando retrasado. Vamos despacio para que no se descuelgue demasiado. Cuando consigue llegar a nuestra altura deja la cuerda a Hans, nos dice que no puede seguir y se da la vuelta. Su mujer le dijo que volviese sin congelaciones. Tardaría mucho en regresar al campamento.”

“Continuamos la marcha en una pequeña travesía hacia la izquierda situándonos ya en la base de la pared de nieve del Comunismo. Se presentan unos pasos algo más delicados al alcanzar unas rocas pero los superamos sin problemas. Seguimos ganando altura y las montañas de alrededor van quedando más bajas. El tiempo sigue empeorando. Hay que seguir sin mirar lo que dejamos atrás, ni fijarnos en lo mucho que todavía nos queda. Es uno de los consejos de los entrenadores del campamento. Metros y metros. Hans tiene problemas con los crampones. Por compañerismo me quedo esperando. Hay grupos que se van quedando más rezagados, y otros que, visto el empeoramiento, desisten y se dan la vuelta. En ningún momento busco la competición. Únicamente me gustaría llegar.. Pero no iba a ser posible.”

“El tiempo sigue empeorando. Azota la ventisca. Gente que desciende. Los rusos nos indican que en estas condiciones es mejor desistir. Rainer nos adelanta. ¿Por qué no hacer caso a los rusos y de esa forma no perder las huellas?. La montaña se vuelve terrible. ¿Cuánto nos queda?. Un ruso nos dice que hasta la cumbre aproximadamente una hora. Pero yo pienso que a nuestro ritmo sería más bien una hora y media a dos horas. No hay que fiarse.”

“El collado está más cerca. Cesare le dice a Cristina que es mejor que no siga, que se vuelva. Paramos un momento por si el tiempo llegara a mejorar algo… Pero cada vez esto se pone peor. En estas condiciones lo mismo da subir que quedarse sin hacer cumbre. Bajamos algo. Las huellas se van borrando. Nos quedamos en una zona en la que las huellas son más profundas y la nieve se hunde más. Hans y Cristina piensan que lo mejor será esperar a que desciendan los compañeros que están por arriba. Deberíamos acondicionar un vivac de espera. Pero en mi opinión, lo más acertado sería no entretenernos y bajar cuanto antes. Preparamos una pequeña plataforma, dejamos las mochilas sobre la nieve y sacamos la funda de vivac y los ventisqueros para protegernos.”

“En un momento dado, Hans se quita los crampones y empieza a patinar. Cristina y yo, sin poder evitarlo vamos tras él. No tuve fuerzas para pararle, me dio la vuelta y bajaba con la cabeza abajo. Sentí una sensación de impotencia y al mismo tiempo de abandono por no poder evitar lo irremediable. Encordados y con destino a una muerte segura hacia el glaciar Walter, 3.000 mts más abajo. No sentí miedo. Simplemente esperaba, de un momento a otro, un golpe en la cabeza, y que sería el final. Pensé que sería una muerte dulce. En cuestión de segundos los pensamientos se agolpan. Pensé en los de arriba… en Javi y en Cesare, que nunca sabrían lo que había pasado. Pensé también en el disgusto que iba a dar a mis padres…Escuché a Cristina decir algo parecido a un “¡Dios mío!", en italiano, y al mismo tiempo que clavase el piolet. Aunque poco podía hacer descendiendo cabeza abajo y con las fuerzas al límite… Pero, con mucha fortuna, conseguimos detenernos. Posiblemente, aparte del uso de los piolets, la misma nieve que íbamos arrastrando, nos ayudó a frenar. Con las pulsaciones  a 200, y jadeando, no me atrevía a moverme por si cualquier movimiento pudiera producir que siguiésemos deslizándonos. Pregunté: ¿estáis bien? Esperé unos segundos, y me fui incorporando lentamente y con precaución.     Estábamos asustados. Pasan los minutos y no nos hemos movido del sitio. Entre la niebla podemos  comprobar lo lejos que han quedado las mochilas. Han podido ser unos 150/200 metros de caída. Vemos gente. ¿Serán nuestros salvadores?.  Pero no. Son un grupo de rusos que bajan de hacer la cumbre. Como podemos, tratamos de explicarles lo ocurrido. Algo nos entienden ya que alguno ha visto nuestras mochilas. Pero se van. Nos dejan. No podemos seguirles ya que tenemos que recuperar todo el equipo que podamos...”

“Comienzo a subir pero Cristina comenta que ya lo recuperaremos mañana. ¡Para mañana…, la nieve lo habrá tapado todo!. Hay que intentarlo. No me pueden seguir. Hans está muy cansado, y se queda abajo más que todo porque no hubiese podido subir sin crampones. Cristina me sigue a cierta distancia y cuando compruebo que tampoco puede, me desencuerdo, y continúo sólo. En la caída hemos arrastrado la nieve y ha quedado el hielo al descubierto, por lo que voy subiendo a punta de crampón... Voy recuperando los crampones, el pasamontañas y la mochila de Hans, Todo se halla desperdigado, salvo lo que se quedó en la plataforma donde iniciamos la caída. Allí permanecen las otras dos mochilas y el piolet de Hans, que consideraba perdido. Únicamente, Cristina, echaría en falta más tarde la funda de vivac que posiblemente se la llevaría la ventisca.”

“Pasados unos días, comentaría con Hans las sensaciones vividas. Coincidirían con las mías.: Tranquilidad. Absoluta lucidez. Sensación de que la muerte es un paso, no tan dramático como normalmente se piensa. Un golpe en la cabeza y… se acabó. Pero lo más importante, fue la fortuna de seguir con vida y haber evitado el disgusto a la familia. No siempre se tiene una segunda oportunidad. En adelante valoraría mucho más el regalo de la vida.”

“Una vez juntos…, iniciamos la vuelta al campamento. La ventisca estaba borrando las huellas y costaba intuir por donde continuaban. Con los cristales de las gafas llenos de nieve, era imposible continuar. Apenas veía nada por lo que, (craso error), me las quité para ver mejor. Los cristales de hielo se me clavaban como alfileres en los ojos y pagué las consecuencias por la noche y en la bajada del día siguiente… La ventisca seguía. Se helaba la barba y hasta el aliento ... Hay que dar con el paso de roca. – “Elías,¿ vas bien?”  - “Sí, no os preocupéis” – .De vez en cuando cualquier resto de orina o de lo que fuera, era suficiente para confirmarnos que íbamos bien aunque las huellas estuvieran ya  borradas.”

“Poco antes de llegar a un espolón de roca que baja de la cumbre no di con la huella buena. Me hundí en una grieta tapada por la nieve. Me quedé con los pies colgando del vacío. Tanteo con el piolet, y no encuentro solidez por ninguna parte. Extiendo los brazos para no hundirme más. La mochila también hizo su labor para que me quedara encajado. Volvíamos sin encordar, por lo que ni Hans ni Cristina en un primer momento se atrevían a acercarse. Tomando todas las precauciones posibles Hans me alarga su piolet y poco a poco consigo salir del agujero.”

“Llegamos al paso de roca que es evidente aunque también delicado, sobre todo al principio. Una vez superado, divisamos a un grupo de rusos que vienen a nuestro encuentro. Sin novedad. El responsable del grupo comunica con el campo base. Estamos como en casa. Se dividen en dos grupos. Unos (3 ó 4) nos acompañan hasta el Campo V y otros prosiguen al encuentro de los que bajan de la cumbre, para guiarles.”       

“Se ofrecen a portear nuestras mochilas. Por mi parte no fue necesario estando ya tan cerca de llegar al campamento. Aún y todo, los últimos tramos fueron agotadores.”

“Metido ya en el saco de dormir, estaba preocupado por la suerte de los demás. Pasadas varias horas (por lo menos a mi me lo parecieron), llegaron. Habían alcanzado la cumbre, pero con Rainer en una situación muy precaria y con síntomas de congelación”

“Me alegré sobre todo de que Javi hubiese conseguido hacer cumbre sin mayores consecuencias. Una vez  metidos en el saco intercambiamos algunas impresiones, (según Javi… algunas de ellas inconexas, aunque yo las recuerdo perfectamente). Habría que atribuirlo a que los dos estábamos agotados y lo único que deseábamos era descansar. Le comenté también el percance que habíamos tenido pero no estábamos para dar muchos más detalles.”

“La noche la pasé, una vez más, sin poder dormir. Tenía una conjuntivitis muy fuerte y debido a la deshidratación no tenía lágrimas para poder aliviar mis ojos.”



Día 30 Julio.
Descenso hasta el campo 3.
Sale un día entre claros y nubes. El descenso le hacemos cubiertos prácticamente con la niebla.

Rainer está muy mal como consecuencia de sus congelaciones. Hay que seguir ayudándole para bajar. 


En la imagen Rainer, Cristina y Cesare en uno de los muchos descansos durante la bajada del Campo 5 al Campo 3.
Llevamos encordado a Rainer y ayudándole a caminar. Se tambalea, se cae…
Cesare está comunicando con el Campamento Base por medio del transmisor pidiendo ayuda. 



El grupo de franceses también tienen serios problemas con un compañero.
Igualmente informan al Campamento Base sobre su situación.
Gerard carga con la mochila de Marc que tiene 40º de fiebre, mientras que otro compañero intenta descenderle pero resulta complicado. Deciden bajar a Marc arrastrándole, tumbado dentro de su saco. Uno mantiene el control reteniendo con la cuerda desde arriba de la ladera mientras que el otro va guiando con la cuerda por abajo. Vaya cuadro!. (Una vez abajo, en el campamento base, le diagnosticarían una bronquitis aguda).
Llegan algunos refuerzos para ayudar en este complicado descenso.


Marc está muy mal. No puede andar. No puede moverse. Los compañeros le reatan la cuerda al cuerpo para descenderle arrastrando.


Por su parte, Elías también tiene lo suyo. Un fuerte problema de conjuntivitis a consecuencia de la caída en la jornada anterior. 


Llegando al Campo 3.


Elías (derecha) junto con Klaus (izquierda) ayudándose mutuamente.
Klaus también tiene un gran problema físico. Extremadamente agotado. Malamente puede andar. Pero consigue hacer de lazarillo para Elías que no puede abrir los ojos por su conjuntivitis.

Vaya cuadro!
"El Pico Comunismo no es una montaña fácil ni mucho menos. Ya nos lo habían advertido."

Así nos narra Elías esta también complicada jornada:

“La  conjuntivitis es tan fuerte, que no puedo ni abrir los ojos. Me considero un inútil. No puedo hacer  nada. Casi ni desmontar la tienda. A duras penas consigo ponerme las botas y los crampones, que finalmente logro con mucho esfuerzo. De todas formas, es curioso que esté más preocupado por la situación de Rainer que por la mía”.           
                                                                                                                                                        
“Inicio el descenso. Pero inútil. A mi parecer el día está despejado pero no veo más que niebla. Tengo que pararme y esperar a los demás. Javi, Cesare y Cristina bajan a Rainer asegurado, pero es muy complicado  mantenerlo en pie. Me da mucho coraje no poder echar una mano.
Cesare,  preocupado, comunica con el Campamento Base para que envíen ayuda.
Rainer se tambalea. Me comprometo a llevarle la mochila. Más bien a arrastrarla cuesta abajo. Van bajándole  poco a poco y les voy perdiendo de vista al ser incapaz de seguirles”.

“Sigo descendiendo, abriendo de vez en cuando los ojos pero sin saber muy bien dónde pongo los pies. Me vuelvo a encajonar en una estrecha grieta. Así no puedo continuar y espero a que venga más gente que me sirvan de orientación.
Bajan dos de los rusos que habían subido también al Korshenevskaja días antes. Víctor es uno de ellos y llevan  encordado a Klaus. Me dicen que me ate también a ellos y que deje la mochila de Rainer, que ya se encargará otro de portearla. La mayor parte del tiempo bajo con los ojos cerrados. Marcho por delante y con la cuerda tensa, que me da muchísima seguridad. En los momentos complicados, en zonas de grietas, extremábamos las precauciones. Me daban unos pequeños tirones que me advertían del peligro, y no me quedaba otra solución que abrir los ojos. Los últimos metros antes de llegar al campo 3, es como un tobogán. Todo un alivio. Una rampa prolongada, suave y que se puede bajar sentado”.

“Ya en el campo 3 y con los cuidados de Hans que me echó un par de veces gotas de colirio en los ojos, pude dormir toda la noche. Por fin, ya empezaba a recuperarme y a sentirme útil. Gracias Hans. Gracias Klaus. Gracias Victor”.

Día 31 Julio

Travesía sobre el Plató y Campo 2.


Mientras vamos recogiendo y atendiendo a los enfermos, esperamos a que avance un poco la mañana para salir. 


Para evacuar a Marc se prepara un artilugio a modo de camilla/trineo. De esta manera será menos penosa  la travesía sobre el plató. Tiene bastante fiebre aunque da la sensación de que se encuentra algo mejor.
Iniciamos la marcha a eso de las 3 hs. de la tarde con un sol que castiga fuertemente


Realizamos frecuentes y largas paradas.


Rainer (con la pañoleta cubriendo su cabeza) racanea sensiblemente y está al borde del desfallecimiento. No solo él. Todos estamos sensiblemente afectados por el cansancio acumulado.


La travesía sobre el “Plató” resulta agotadora. Hay alguien que propone quedarnos a pasar la noche antes de la ubicación del Campo 2 pero la idea no prospera pensando que será mejor continuar y llegar a la hora que sea.
Muy cansados, casi anocheciendo, a las 9hs llegamos al Campamento 2
Pasamos la noche en un profundo sueño con descanso incluido hasta la mañana siguiente.

Día 01 Agosto

Descenso hasta el Campamento Base.


Hemos podido pasar la noche en profundo sueño, con buen descanso.
Antes de iniciar el descenso sacamos las últimas testimoniales, con fondo el Pico Comunismo.
Afortunadamente Elías se encuentra muy recuperado de sus molestias de conjuntivitis.
En la foto posamos Elías y yo.


Otra testimonial más con la pareja italiana.
De izquierda a derecha: Javier, Cesare, Cristina y Elías.

Salimos del campo 2 sobre las 11 de la mañana. Antes que nosotros ha comenzado el descenso Marc por su propio pié, aceptablemente recuperado aunque vigilado muy de cerca. Llegan a nuestro encuentro un grupo de rescate que han subido a toda velocidad desde el Base para ayudar a Rainer.

El descenso se hace muy pesado. Las fuerzas mermadas. Mucho cansancio acumulado. Procuramos prestar más atención sobre todo en los pasos delicados.
En la ubicación del Campo 1 nos espera el “trainer” Grégory que nos ofrece y agradecemos infinito, un maravilloso té caliente. Hacemos una parada y continuamos  el descenso.


El ayudante del médico del Campamento Base ha subido hasta el Campo 1 y atiende a Marc suministrándole algunos fármacos e inyecciones. También es atendido Rainer de sus problemas de congelaciones en manos y pies. 


Reanudamos el descenso por los tramos conocidos de roca, hielo y nieve.


Con mucho cuidado de que las rocas que pisamos no vayan por la pendiente abajo. Llevamos mucho cansancio acumulado y es difícil hacerlo todo bien.


Llegamos al glaciar hacia las 5,30’ de la tarde. Reposamos con la tranquilidad que da el haber terminado los peligros del descenso.
La deshidratación que tenemos es muy evidente y no dudamos en dar unos tragos del agua que corre por el glaciar, agua muy fría de los deshielos. Llevamos muchos días seguidos sin ingerir lo necesario. 
Nos lavamos y refrescamos la cara que llevamos ya muy quemada.


Para facilitar el cruce del torrente central del deshielo del glaciar, no es necesario saltar como tuvimos que hacer las primeras veces. Se han colocado unas tablas a modo de pasarela. Un endeble puente.


Al Campamento Base llegamos a la hora de la cena. Recibimos saludos, enhorabuenas y felicitaciones por parte de la organización y otros expedicionarios. Saben de los problemas que hemos pasado y se congratulan que hayamos llegado todos. Han sido unos días difíciles y complicados.

Tomamos la cena y todo nos sabe a poco. Tal es el desgaste y la necesidad que acumulamos. De postre, uvas, sandía y manzana en abundancia.


Al día siguiente dejamos Fortambeck y nos desplazamos a Achik-Tash donde podemos descansar un par de días y reponernos físicamente.


Dejamos el Pamir con la satisfacción de haber logrado en el aspecto personal algo muy importante.

Ha sido una experiencia muy especial que nos ha dejado huella para toda la vida, con momentos únicos entre majestuosas montañas, glaciares y un entorno para nosotros impresionante.
Hemos vivido y compartido momentos difíciles y comprometidos. De todo se aprende. De lo bueno y de lo malo. Pero en definitiva, es la propia naturaleza (cambios de tiempo incluidos) así como las condiciones físicas personales las que nos ponen sus límites y que no debemos sobrepasar. Lecciones que nos acompañarán en lo sucesivo.

Pico Comunismo (Ismail Samani), Montaña que nos cambió la forma de mirar la vida. 


Para ver todas las partes de la descripción:


4 comentarios:

  1. A la misma hora en poner comentario a la parte segunda veo que publicas el relato de la tercera y última parte. Tremendo, mucho más de lo que había imaginado. Un lugar muy cerca del cielo, demasiado cerca para algún expedicionario. El reportaje fotográfico, fantástico como siempre, y los relatos personales imprimen un carácter indeleble que, estoy seguro, no olvidareis en toda la vida. Un fortísimo abrazo a los hermanos Ureta y feliz de haber compartido experiencias con vosotros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una vez más, Ángel, muchas gracias por tus palabras.

      Me alegro que te haya gustado tanto la lectura como el pase de fotos. Todo en conjunto son un fiel testimonio de aquella experiencia por el Pamir en la que tú fuistes el primero en haber querido participar. No fué posible y ahora que tanto Elías como yo lo estamos recordando, también tú lo has podido seguir casi como si lo hubieras vivido.

      Elías ya sabe que has estado siguiendo con interés todos estos reportajes que recientemente hemos estado elaborado para compartir y nos sentimos satisfechos porque están teniendo buena acogida.

      Un fuerte abrazo, amigo Ángel, de parte de los hermanos Ureta.


      Eliminar
  2. Tremenda y emocionante crónica, Javi. La he leído varias veces. Me encanta de principio a fin.
    Ya leí hace poco vuestra crónica en papel acompañada de unas pocas fotos, ahora visualizando a la par el archivo gráfico completo de vuestra ascensión en este blog, es, si cabe, más interesante.
    Impactante sobre todo el relato de los metros finales y el descenso con el mal tiempo, las limitadas fuerzas y los distintos percances.
    Ejemplar el compañerismo que tuvísteis y la ayuda mútua entre todos los integrantes. Bravo.
    Y admirable el éxito de esta ascensión contando con el material que contábais por aquel entonces; quemador de gasolina, botas de cuero...y aparte el tiempo tan limitado para aclimataros y hacer posible su consecución. También el hecho de tener que acarrear vosotros todo el material empleado sin más ayuda... ¡ menuda diferencia con las ahora comerciales ascensiones a las grandes cumbres !. Nos contaba Jesús Calleja en León de lo que se encontró en su experiencia en el Everest. De clientes que no llevaban nada de peso, con oxígeno desde los 5000-6000 metros, y que incluso la botella de oxígeno se la llevaba un sherpa de la que salía un tubo largo y terminaba en la máscara del cliente. Todo esto después de pagar una millonada... No te digo nada del coste de los 4000 metros de cuerdas fijas que instalaron lo de AlFilo en el K-2...Todo este contraste da más valor y mérito a lo que hicísteis. Quizás hoy día se ha perdido en gran parte valorar los medios para la consecución de los objetivos. Hoy parece que solo importa la cumbre...¿Donde quedaron el romanticismo de Bonatti, Messner...aquellos legendarios alpinistas que doblegaron grandes colosos con muy pocos medios e incluso en solitario?. ¿Terminó en vuestra época? En mi parecer ese el auténtico alpinismo.
    Un fuerte abrazo a Elías y a tí.
    Kike

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Kike por tus palabras en este y otros comentarios que has dejado. De sobra se nota que has disfrutado de la lectura y fotos que acompaño.

      Estoy de acuerdo contigo en que hay diferencias en la forma y medios con los que en la actualidad se sube a las grandes montañas en comparación a la época en la que nosotros realizábamos las ascensiones que ahora publico. Todo evoluciona y no hay que quitar ningún mérito a quienes actualmente siguen con esta inquietud de ascender montañas.

      Hace algún tiempo yo no tenía ni idea de que llegaría a preparar estas 9 entradas con las experiencias vividas en tan dispares macizos de montañas. Después de haber digitalizado recientemente las numerosas diapositivas que tenía guardadas vi que sí podría realizarlo y me puse a la labor. Ya lo he manifestado más veces y sigo diciendo que ha merecido la pena este laborioso trabajo. Yo mismo lo he disfrutado rememorando. Lo mismo Elías. Y muchas otras personas que como tú lo habéis valorado y también disfrutado. Me alegro por ello.

      Es una satisfacción para mi poder compartir estos recuerdos por este medio que en aquéllas épocas no era posible. Nos conformábamos con proyectarlo entre amigos y familiares. Ahora es universal y ahí quedan estos documentos a disposición de quien pueda estar interesado. También esto ha cambiado.

      Un abrazo para ti Kike y tu familia.

      Javi

      Eliminar