martes, 7 de febrero de 2017

01 - Otras montañas - Otros continentes. (Año 1.977) Primera parte. -- Ascensión al Kilimanjaro (Tanzania)


            Al pié del Kilimanjaro caminando sobre la meseta denominada “Silla de montar”.



            Estamos en el año 1.977 cuando varios jóvenes de Burgos socios del Club Alpino Burgalés decidimos aventurarnos hasta las montañas africanas (Kilimanjaro y Monte Kenya). Eran años en los que por parte del alpinismo español, la inquietud por experimentar nuevos retos lejos de nuestros macizos nacionales estaba creciendo de forma espectacular  y nosotros no queríamos perder esa estela.
            En aquéllos tiempos lanzarnos a una aventura como esta, el principal problema era el económico. Sin ayudas externas solo podíamos contar con nuestras propias aportaciones, nuestros ahorros y renuncia a otras muchas cosas. En cuanto a otros temas como la preparación física y técnica, contábamos con la experiencia de numerosas rutas de ascensiones tanto en nuestras montañas como en los Alpes donde varios miembros del grupo ya habían realizado vías de reconocida dificultad. De la Federación Española de Montañismo obtuvimos el permiso correspondiente así como información de las rutas de ascensión tanto al Kilimanjaro como al monte Kenya.
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            En edades comprendidas entre los 24 y 32 años,  el entusiasta grupo lo formábamos: Leopoldo Valdivielso, Jesús González, Ángel Alegre, Javier Frías, Pablo García, Juan Garijo, Juan José Plasencia, Elías Ureta y Javier Ureta.



Mochilas, petates, bolsas… Montón de equipaje para facturar en el aeropuerto de Barajas antes de emprender vuelo el 31 de Julio de 1.977. 


Elías y resto del grupo subiendo al avión de la compañía Sabena. Para llegar a Nairobi hemos de hacer transbordo en Bruselas.


Ya estamos en Nairobi (Kenya). Controlamos nuestro equipaje sin quitarle el ojo de encima.


Nos abordan por las calles los kenianos e intentan colocarnos falsos souvenirs. Somos novatos y muy jóvenes y alguno de nosotros sí que cae en el engaño con lo que ellos dicen son pulseras de “pelo de elefante” cuando realmente no es otra cosa que paja de bambú pintada.


Vemos cómo funciona en algunos casos el transporte público. En la furgoneta van entrando personas y más personas. Da la impresión de que en el interior cabe todo el que se lo proponga.


Ahora nos toca a nosotros. En la furgoneta de 10 plazas del dueño del hotel en el que hemos estado alojados logramos entrar además del conductor, nosotros 12 y también todo nuestro equipaje. En este país son unos genios organizando el espacio interior…


La furgoneta nos ha traído para enlazar con el microbús que nos trasladará hasta Mombasa.


Llegamos a Mombasa, segunda mayor ciudad de Kenya.


Tenemos una contrariedad y el asunto es muy serio. Nos podemos quedar sin cumplir con nuestro sueño. Estamos en Kenya y para ascender al Kilimanjaro debemos de pasar al país vecino Tanzania. Tal como nos han dicho en la embajada española cuando hemos acudido a dar conocimiento de nuestra estancia en Kenya, en la actualidad no hay buenas relaciones entre estos dos países y como consecuencia las fronteras están cerradas. En la misma embajada nos comentaron sobre la posibilidad de pasar a Tanzania por barco. Por esta razón hemos decidido viajar hasta Mombasa, puerto marítimo, y vamos a intentar de enrolarnos en algún barco mercante para llegar a Dar-es-Salaam, ciudad de Tanzania. Las gestiones que realizamos con algunas navieras y otras agencias marítimas no finalizan con éxito. Incluso hablamos directamente con el capitán de un barco japonés que zarpará al día siguiente pero tampoco está dispuesto a arriesgarse con nosotros. 



Desanimados por el negativo resultado de nuestros intentos, seguimos pensando cómo encontrar otra alternativa que nos ayude a pasar a territorio tanzano. Mientras unos hemos estado por el área portuaria haciendo las gestiones con agencias marítimas y barcos, otra parte del grupo llegan con diferentes ideas tales como regresar a Nairobi y tomar avión que nos lleve a Tanzania. Esta posibilidad sobrepasa nuestras posibilidades económicas y de momento la descartamos. Otra alternativa por la que finalmente nos decidimos, será desplazarnos en autobús hasta el paso fronterizo de Taveta y allí comprobaremos posibilidad de paso.
Viendo que se nos pone difícil el tema, un poco cansados sobretodo por la incertidumbre, ya al atardecer nos acercamos hasta la playa del océano Índico para distraernos un poco.


El viaje en autobús hasta Taveta supone varias horas aunque resulta llevadero distrayéndonos observando a través de la ventanilla el paisaje e imaginándonos cómo puede ser la vida de la población lejos de las ciudades. Bastante diferente a la que estamos acostumbrados en nuestro país. 


En Taveta (Kenya), no sin dificultades con los funcionarios y policía, pasamos con éxito los controles fronterizos kenianos con los oportunos sellos en pasaportes y visados. Estamos en una situación de total aventura. Lo que a continuación hemos de hacer, es cargar con el peso de los equipajes y trasladarnos andando los 5 ó 6 kms de distancia por terreno de “nadie” hasta el control tanzano.
Sabemos de la posibilidad de que si la policía y funcionarios tanzanos se niegan a dejarnos pasar, tendremos que quedarnos en este espacio entre ambos puestos fronterizos hasta la fecha prevista en la que figura en nuestros visados que regresaremos a Kenya.


Hemos tenido suerte. Afortunadamente no ha habido problemas con los funcionarios tanzanos y por fin respiramos muy satisfechos dentro del territorio de Tanzania.
Ahora en un par de vehículos nos trasladamos hasta la cercana población de Marangu donde de antemano teníamos reserva en el hotel Kibo. 



Podemos estar muy satisfechos de haber logrado lo que hasta ahora considerábamos como lo más complicado de toda nuestra aventura.
Marangu (1.860 mts) está situada muy cerca de la ladera Sur del Kilimanjaro y es como base para las ascensiones a la montaña más alta de África siguiendo la “Marangu route”.


Después de todo lo que nos ha costado llegar hasta donde ahora nos encontramos, no queremos seguir vaciando en exceso nuestros bolsillos. Asumimos un esfuerzo más y decidimos cargar con los equipajes los 6 kms que nos separan de la entrada al Parque Nacional del Kilimanjaro. Allí contrataremos los reglamentarios guías y porteadores para las sucesivas etapas que va a suponer la ascensión a la montaña.


En la entrada al Parque Nacional del Kilimanjaro (alt. 1970 mts) se encuentra el hotel-residencia Ymca pero también nos ahorraremos pagar el alojamiento. Pasamos la noche en improvisado vivac bajo el bonito cielo estrellado. 


A la mañana siguiente hay mucho movimiento de personal. Además de numerosos curiosos, acuden los porteadores y guías que tenemos contratados.
Desde que hemos llegado a Marangu nos han estado abordando por la calle numerosos jóvenes locales ofreciéndose como porteadores. Pero el tema está sobradamente reglamentado. Nosotros el día anterior nos hemos preocupado de contratar dos guías. Luego ellos han seleccionado los porteadores necesarios. Prácticamente está establecido que por cada expedicionario se ha de contratar al menos un porteador que no deberá cargar más de 18 kilos de peso. Por nuestra parte somos 9 más 3 vascos de Bergara que se unieron al grupo desde España. 






Los petates que llevan los porteadores principalmente contienen buena parte del material personal de los expedicionarios además de la alimentación prevista para los próximos 5 ó 6 días que calculamos vamos a necesitar para subir y regresar. Nosotros vamos ligeros de peso. En nuestras mochilas llevamos únicamente lo que cada uno considera más indispensable.


La primera etapa nos lleva por el camino que se abre paso entre la selva. 


La marcha debe de ser tranquila. Los guías marcan el ritmo realizando varios descansos para irnos aclimatando.


De esta manera en tres horas cubrimos la primera etapa llegando al refugio Mandara (alt 2.727 mts.). Se compone de una construcción principal a modo de estancia y comedor y otras varias más pequeñas con literas para dormir. El conjunto de cabañas de madera no rompe en exceso con el entorno.


Descansamos en la terraza de la construcción principal junto con los guías y porteadores. Por dificultades de idioma no podemos tener mucha comunicación con ellos.
Disponemos de mucho tiempo libre que aprovechamos para dar un ligero paseo entre la vegetación de la selva hasta la boca de un antiguo cráter. 


Segunda jornada. La numerosa caravana de expedicionarios y porteadores salimos a primera hora hacia el siguiente refugio.


Desde primeras horas tenemos un ambiente de niebla y humedad. La temperatura también es más fresca. 






En estas condiciones, tras 4 horas de ruta llegamos al refugio Horombo (alt. 3.780 mts). Mismo diseño y mismas comodidades que el anterior refugio. La montaña cercana y rocosa que vemos en la fotografía es el Mawenzi (alt. 5.149 mts) también de origen volcánico y que forma parte del macizo del Kilimanjaro. 



En el exterior la temperatura es fresca. Nos encontramos más a gusto dentro del cómodo refugio comentando sensaciones y dejando que pasen las horas tranquilamente. Javier, Leopoldo y Ángel Alegre.


Aspecto exterior del conjunto de cabañas/refugios de Horombo Huts.


La hora de la comida/cena.
De frente: Leopoldo, Ángel Alegre, Elías y Juan Garijo.
De espaldas: Pablo, Ángel (de Bergara), Jesús González y Javier Frías.


Al caer la tarde despeja la niebla y nos hace mucha ilusión poder contemplar la atractiva montaña de origen volcánico: el Kilimanjaro.


Preparándonos para salir del refugio y llevar a cabo la tercera etapa. También hoy ha salido la mañana con niebla y humedad.


La niebla termina por despejar y podemos ver nuevamente la montaña Mawenzi. 


Extensa llanura denominada “La Silla de Montar” (a 4.200 mts de altitud) que separa Mawenzi de la principal montaña de Kilimanjaro.


Nueva imagen del rocoso Mawenzi que conforme vamos avanzando le dejamos a nuestra espalda.


Avanzando por la llanura “La Silla de Montar” de algo más de 6 kms hasta el refugio “Kibo Huts”. Se nota la altura en la que nos movemos y la marcha va siendo más pausada que en condiciones normales. El grupo se alarga en la distancia de acuerdo a las condiciones de cada uno.




Se puede apreciar en la imagen la ubicación del refugio en la parte baja. También el trazado de la ruta de subida por la ladera hasta la Gillman’s Point, que es la cota destacable justo en la parte superior de la ruta, ya en el borde del cráter de la montaña. Nos espera un desnivel de más de 1.000 metros.



Han sido entre 5 y 6 horas lo que hemos necesitado para llegar hasta el refugio Kibo Huts (alt. 4.703 mts) 


Nos habíamos acostado muy pronto, a eso de las 7 de la tarde. Pero nadie ha conseguido dormir. La mayoría de nosotros sentimos los efectos de la altura con dolores de cabeza y vómitos. Posiblemente no hemos realizado una adecuada aclimatación.
Los guías nos han recomendado madrugar y eso hemos hecho levantándonos a media noche para salir del refugio a las 2 hs. Ni que decir tiene que la temperatura es bajísima en una noche estrellada.
Con nosotros suben los dos guías. Uno lidera la marcha por el trazado de la empinada ladera evitando que ninguno de los expedicionarios se le adelante. El otro guía cierra el grupo ordenando parar cuando alguno de nosotros necesita detenerse. La progresión sobre la fuerte pendiente es muy lenta.
El cielo estrellado deja paso a la claridad del amanecer y agradecemos recibir los primeros rayos del sol.


Ya con la luz del día, 8 horas después de haber salido del refugio, alcanzamos la primera cota del borde de la gran hoya volcánica del Kilimanjaro, la Gillman’s Point (alt. 5.700 mts).


Nos encontramos sumamente agotados pero a su vez muy satisfechos por haber conseguido este objetivo. En representación de todos los expedicionarios, Elías deja plasmado en el libro de cumbre nuestra significativa gesta.


A la espalda de Elías una parte de los grandes campos de hielo que podemos observar desde la Gillman’s Point.


La Punta Gillman no es la más elevada del monte Kilimanjaro. La cima principal es Uhuru Peak 200 metros más alto. No quedaríamos totalmente satisfechos si no intentamos llegar hasta dicho punto. El desnivel que aún queda, el largo desplazamiento por el borde del cráter y la altitud en la que nos encontramos supone un verdadero esfuerzo para los expedicionarios. Aunque no se presentan dificultades técnicas, el avance es muy torpe. Realizamos numerosas detenciones mientras seguimos observando las enormes masas de hielo.


Son impresionantes las imágenes de los glaciares, grandes masas de hielo del Kilimanjaro.


Observamos hacia atrás el rocoso monte Mawenzi, a10 kilómetros de distancia en línea recta y separados por la meseta que habíamos cruzado el día anterior.


El torpe movimiento sobre alturas superiores a los 5.700 metros nos exige frecuentes paradas.  


Hasta que finalmente conseguimos situarnos en el Uhuru Peak (alt. 5.895 mts). Se aprecia muy claramente el desfallecimiento de los expedicionarios después del duro esfuerzo que ha supuesto alcanzar la cumbre principal de Kilimanjaro.


La emoción por haber llegado a la principal cumbre de Kilimanjaro en estos momentos no se refleja en las caras de los expedicionarios. Sí que nos sentimos satisfechos pero también muy agotados por el esfuerzo de la ascensión. Descansamos un largo rato y plasmamos las fotos testimoniales que nos recuerden el evento.
Obsérvese a la derecha de la imagen el buzón de cumbre de la época (a día de hoy hace 40 años!). El maletín cobija el libro de firmas.



En el Uhuru Peak posamos el grupo del Club Alpino Burgalés: Javier Frías, Pablo García, Jesús González, Leopoldo Valdivielso, Javier Ureta y Elías Ureta. Faltan Angel Alegre y Juan José Plasencia que descendieron con uno de los guías desde la Gillman’s Point. Juan Garijo es quien saca la foto.



En esta otra imagen junto con el guía y los tres montañeros de Bergara
De pié: Javier Ureta, Javier Uriarte, Leopoldo Valdivielso, Javier Frías, el guía Christopher y los otros dos amigos vascos Jesús y Ángel.
Agachados: Pablo García, Juan Garijo, Jesús González y Elías Ureta.


Conseguido nuestro “sueño” ahora queda regresar por la misma ruta de subida. Haremos parada intermedia en Horombo Huts.


Nuestro guía Christopher requiere la asistencia que generosamente le ofrece Pablo.


Foto testimonial de despedida entremezclados expedicionarios, guías y porteadores.


Nos sentimos aún valientes y sin contratar servicio de porteadores, nosotros mismos cargamos con los equipajes hasta el hotel en Marangu que se encuentra a 8 kilómetros de distancia.


Última mirada hacia Kilimanjaro desde Marangu.


El regreso a Nairobi (Kenya) no resulta tan complicado como cuando hemos venido. Enlazando sucesivos transportes pasamos por Moshi, Arusha y luego Namanga donde se encuentra el paso fronterizo entre Tanzania y Kenya.
Al llegar a Nairobi organizamos la segunda parte de actividades en las montañas africanas, concretamente en el macizo del monte Kenya.

(Ver en este enlace: Segunda parte. --- Macizo del Monte Kenya (Kenya)



8 comentarios:

  1. ¡A eso le llamamos 'Ojolince y Sra.' una gran aventura montañera!
    Y no sólo por la ascensión al mítico Kilimanjaro sino por la experiencia vivida en todos los aspectos, de convivencia, desenvoltura y supervivencia. Eran otros tiempos y supisteis afrontar la situación adaptándoos a vuestros recursos y los condicionantes del entorno y su momento.
    ¡Qué bien debías tener conservadas y organizadas estas fotografías y recuerdos, en papel y en tu cabeza, Javier!
    Expones tan claramente todos los pormenores del viaje, que se diría que lo hubierais realizado hace escasos años y no parece posible que haya pasado la friolera de cuarenta.
    Estas fotografías son verdaderas joyas que seguro conservarás y repasarás con cariño, pues resumen una vivencia de la que pocas personas podéis hacer gala. Ya entonces, tenías buen ojo fotográfico, y así es como hoy día has podido pormenorizar esta crónica con todo lujo de detalles: viajes, alojamientos, calles y gentes, además de los magníficos paisajes que nos detallan la ruta salpicada de momentos inquietantes y otros de gran alegría como esas foto del reto conseguido. ¡¡Las fotografías de los hielos son espectaculares!!
    Enhorabuena por este resumen que nos parece una genial aportación a tu cuaderno virtual y que a 'Ojolince y Sra.' nos ha hecho disfrutar y ¡de qué manera!
    Un abrazo.

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    1. Muchas Gracias amigos Juan Miguel y Tere por vuestras palabras. Fué una aventura en toda regla. Hace 40 años parecía que cada instante nos iba a proporcionar sorpresas. Ibamos con muy buena mentalidad y los numerosos problemas se solucionaban sobre la marcha. Qué bonita fué aquélla inolvidable experiencia en el continente africano con el objetivo de conseguir tan atractivos sueños montañeros. Luego vinieron nuevas aventuras que intentaré ir sacando de mis recuerdos.
      Un abrazo,amigos!
      Javier

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  2. Como he disfrutado con esta crónica histórica ! Siempre recordaré las fotos que tenías expuestas en casa de los abuelos de esta expedición...varías de estas imágenes son para mí inéditas pues las que tenías colgadas eran solo una selección. Hace cuarenta años...y estáis casi irreconocibles...Elías sin barba !!. Me quedo impactado sobremanera con las fotos del glaciar del Kilimanjaro desde la cumbre.
    Hoy días ha quedado muy reducido con el cambio climático que sufrimos...por eso estos testimonios son de un gran valor. Si no me equivoco también fue, la vuestra, la primera expedición castellano leonesa al techo del continente africano. Que grandes !! Me alegro un montón de que la prima Elena consiguiera animarte a publicar estas grandes ascensiones. Bravo ! Ya espero con ansia la próxima crónica al monte Kenya...
    Un abrazo fuerte.
    Kike

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    1. Me alegro, Kike, por el entusiasmo que se aprecia en tus comentarios.
      Volver a recordar ahora esta aventura para mí también supone mucha alegría. Y si como parece, hay personas interesadas en ver las imágenes de hace 40 años... pues me satisface.
      Me ha costado decidirme a publicar estas experiencias del pasado. Elena ha sido quien con su insistencia me ha hecho valorar la posibilidad y ahí estoy revisando material y recuerdos... A ver si consigo que me salgan unos resúmenes sin que resulten muy pesados.
      En cuanto a lo que dices si fuimos la primera expedición castellano-leonesa en ascender al Kilimanjaro, ahora mismo no puedo asegurarte. Tampoco tiene demasiada importancia.
      Un abrazo, Kike
      Javi

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  3. Maravillosos recuerdos. Cantidad de anécdotas:el hambre que pasamos en Mombasa porque compramos una lata, de unos cuatro litros, en cuya etiqueta se veían trozos de carne frita y al abrirla vimos que contenía solamente el aceite para freir¡Aquella noche a la cama sin cenar.
    El día que bajamos del Kilimanjaro vimos dos porteadores que subían un ala delta y era el mismo modelo, Seagull III, que yo tenia y volaba en Burgos.¿Sabemos si consiguió volar?
    Como siempre tus reportajes me maravillan y emocionan pero éste mucho más. Abrazos.

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    1. Bueno, Bueno. Angel.
      De verdad. Son recuerdos de una bonita aventura de aquéllos tiempos. Muchas, muchísimas anécdotas podríamos contar. Como esta que ahora me haces recordar, la lata de aceite en Mombasa... También las innumerables peleas con los nativos para conseguir que no nos engañasen... Pero todo no cabe en la página.
      Al menos he intentado reflejar por aquí este 40 aniversario con el resúmen de fotos de la época. Porque en la actualidad seguro que no se vive una aventura como la nuestra.
      Te recuerdas también del ala delta que subían los porteadores. Tu otra pasión, volar. Qué apasionante!
      Me alegra leer tus palabras, Angel.
      Sigo trabajando con algunos recuerdos más. Iremos viendo.
      Un abrazo.
      Javier

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  4. Buenas Javier soy Cristina, hija menor de Angel, no te puedes imaginar la ilusión que me hace leer estos relatos y fotografias de las aventuras montañeras de mi padre y sus compañeros. Ya las he leido un par de veces cada una y gracias a ti presumo de padre y alucino con las anécdotas y experiencias que tu memoria nos redacta. Me apasiona conocer ese pasado y ambiente que disfrutó Angel, y conocer esos aventureros de los que tantas veces le he preguntado. Ojalá poder vivir una experiencia similar con un grupo tan maravilloso como el que ustedes disfrutaron ya que mi sueño sería tener una vida como la de mi padre en sus "tiempos mozos" y leer este blog aviva mis ganas en cada renglón. Gracias por animarte a contarnos estas historias por aquí, y así poder recordarlas a menudo
    Un abrazo y espero con ansias alguna más.

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    1. Gracias Cristina por tus palabras. Me alegro que por medio de estas páginas llegue a ilusionarte con las descripciones y fotos de algunas de las aventuras montañeras que compartíamos con tu padre Ángel y también con tu tío Luís. Me costó decidirme y visto el resultado ahora pienso que ha merecido la pena, pues es un valioso testimonio. Quizá más para quienes vivimos aquéllos momentos, pero también veo que alcanza a las personas cercanas.
      Además de nuestro paso por África y posterior visita a Perú que también tengo publicado, sigo trabajando en otras posteriores aunque en ellas no compartimos ni con Ángel ni con Luís. Pero aún así estás invitada a ver en estas páginas cómo algunos hemos seguido muy vinculados con esta apasionante afición por la montaña.
      Un abrazo,
      Javier

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